50 Aniversario de Fundación del FSLN

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Acto Central del 32 Aniversario del Triunfo de la Revolución Popular Sandinista y el 50 Aniversario de Fundación del FSLN

 

Palabras de la Compañera Rosario Murillo

Queridas familias nicaragüenses, querido pueblo nicaragüense, queridas Mujeres, querida Juventud... ¡Viva Nicaragua Libre! ¡Viva el Amor! ¡Viva la Paz! ¡Viva la Vida! ¡Con Tod@s y por el Bien de Tod@s! ¡Con Tod@s y por el Bien de Tod@s!

Tengo el honor y el privilegio de contar, de presentar... Tenemos hoy, todos, el honor y el privilegio de contar con la presencia de Su Eminencia Reverendísima, el Cardenal Miguel Obando y Bravo, Pastor de la Reconciliación, la Paz y la Unidad por el Bien Común. Escucharemos el Mensaje de Su Eminencia el Cardenal Miguel.

Palabras de Su Eminencia

Cardenal Miguel Obando y Bravo

Señor Presidente de Nicaragua, Comandante Daniel Ortega Saavedra, Señora Rosario Murillo, Coordinadora de Comunicación y Ciudadanía. Honorables Miembros de la Mesa que Preside. Excelentísimos Presidentes y Miembros de los distintos Poderes del Estado, Autoridades del Ejército y de la Policía. Invitados especiales. Damas y caballeros de los Medios de Comunicación Social, hermanos todos en Cristo.

La Promoción de la Paz en el Mundo es parte integrante de la Misión con que la Iglesia prosigue la obra redentora de Cristo sobre la Tierra. La Promoción de la verdadera Paz, es una expresión de la Fé Cristiana en el Amor que Dios nutre, por cada Ser Humano. De la Fé liberadora en el Amor de Dios, se desprende una Nueva Visión del Mundo, y un Nuevo Modo de acercarse a los demás, tanto a una sola persona como a un pueblo entero. Es una Fé que cambia y renueva la Vida, inspirada por la Paz que Cristo ha dejado a sus discípulos.

La Iglesia enseña que una verdadera Paz es posible, sólo mediante el Perdón y la Reconciliación. No es fácil perdonar a la vista y las consecuencias de la guerra y de los conflictos, porque la violencia, especialmente cuando llega a los límites de lo humano, y de la aflicción, deja siempre como herencia, una pesada carga de dolor, que sólo puede aliviarse mediante una reflexión profunda, leal, valiente, y común entre los entendimientos, pero contendiente y capaz de afrontar las dificultades del presente, con una actitud purificada por el arrepentimiento.

El peso del pasado, que no se puede olvidar, puede ser aceptado sólo en presencia de un perdón recíprocamente ofrecido. Se trata de un recorrido largo, difícil, pero no imposible. El perdón recíproco no debe anular las exigencias de la Justicia, ni mucho menos el camino que conduce a la Verdad. Justicia y Verdad, representan en cambio, los requisitos concretos de la Reconciliación. La Bondad y la Buena Voluntad son la condición primera y básica para la Paz, tanto en la vida social, como en la vida de cada individuo.

La autodestrucción no es el destino de la Humanidad. Los conflictos ideológicos, las aspiraciones y necesidades pueden y deben ser resueltos y eliminados, por métodos que no sean la guerra y la violencia. La verdadera Paz nace en el Espíritu y el Corazón, en la Voluntad y el Alma humana, ya que tiene su origen en el verdadero Amor hacia los otros. San Agustín ha recordado que la Paz, a la cual debemos tender todos, consiste en la tranquilidad, el orden. La Paz, al igual que el Amor, nace de un corazón provocado por el Don Divino de la Conciliación. Ese mismo corazón, renovado, constituye el verdadero fundamento de la Paz en el Mundo.

La Iglesia lucha por la Paz, con la Oración. La Oración abre el corazón no sólo a una profunda relación con Dios, sino también al Encuentro con el Prójimo, inspirado por sentimientos de Respeto, Confianza, Comprensión y Estima y Amor. La Oración infunde Valor y sostiene a los verdaderos amigos de la Paz, a los que tratan de promoverla en las diversas circunstancias en que viven. La Paz se afianza solamente con la Paz. La Paz no separada de los deberes de Justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la Clemencia, por la Misericordia, por la Caridad.

Los Cristianos deben ser Sal y Luz del Mundo, como dijo Jesús. Pero el Mundo reclama, sobre todo, testigos, y no sólo Maestros, aunque éstos también son necesarios, sobre todo cuando sus enseñanzas van acompañadas con el Testimonio. Por ejemplo, se conoce poco del pensamiento de Madre Teresa de Calcuta, que fue más bien reacia a hacer declaraciones, y escribió muy poco. A pesar de esto, su ejemplo ha iluminado a muchas conciencias, y ha sacudido más que los mil sermones a tantas personas que vivían confortablemente instaladas en su mediocridad.

Y lo mismo que decimos de esa gran Mujer, podemos decir de tantos otros que, más desconocidos, son una verdadera antorcha que brilla en la oscuridad, y que lleva la Esperanza a quien la ha perdido, jovialidad y alegría a los que pasan malos momentos, pan a los que tienen hambre, y siempre, el Rostro hermoso de Dios, a los que no lo conocen.

Quiero felicitar al Gobierno del Presidente Daniel Ortega, y a doña Rosario Murillo, por la labor que han realizado durante este período. Yo he tenido la oportunidad de recorrer, estos últimos meses, gran parte del territorio nacional, y soy testigo de las obras que han llevado a cabo en los diferentes Departamentos de Nicaragua, tanto en la ciudad como en el campo.

Hemos visto nuevos Hospitales, Clínicas y Centros de Salud, en lugares que nunca antes había acceso a la Medicina. Hoy, nuestros campesinos tienen acceso a la atención médica. Igualmente se le ha dado importancia a la Educación, creando y modernizando Escuelas e Institutos, para la formación de muchach@s que serán, el día de mañana, la Esperanza de nuestra Patria. En el atardecer de la vida, seremos juzgados por el Amor, el Amor a Dios, y el Amor al Prójimo.

Señor Jesús, Tú eres nuestra Esperanza, nuestra Paz, nuestro Mediador, Hermano y Amigo. Nuestro corazón se llena de gozo y de Esperanza, al saber que vives siempre intercediendo por nosotros. Queremos sentir como Tú, y valorar las cosas como las valoras Tú, y apoyados en esta Esperanza, queremos vivir en el Mundo los Valores del Evangelio. Amén. Muchas gracias.